San Antonio, Anécdota Histórica

SAN ANTONIO, ANÉCDOTA HISTÓRICA 
(por Jesús Sevillano)

Nuestras amigas foreras, Isi y Esme, nos recuerdan la proximidad de San Antonio de Padua. El 13 domingo. A continuación os narro una anecdota antigua de la fiesta.

Como se acerca la fiesta de San Antonio, quiero compartir con vosotros una anécdota histórica relativa a dicha festividad en nuestro pueblo. Desde tiempos inmemoriales, se celebraba año tras año la corrida en el Ejido. La plaza se construía con carros de los usados en aquellos años, para el transporte de los productos y materiales diversos. Se disponían uno junto a otro formando un círculo. Por la mañana se realizaba el encierro de las vacas que cedían los ganaderos de Campilduero. Se encerraban en algún corral de los que había junto al Ejido. Yo recuerdo especialmente el del Sr. Andrés, que estaba en el lugar que hoy ocupa la casa de Angel e Isabel. Por la tarde la corrida, a la que venían los “maletillas” (aspirantes a toreros). El segundo día se llamaba San Antonio Chico, y se traían algunas vacas de las ganaderías locales para diversión de los mozos.

Durante la Segunda República, allá por los años mil novecientos treinta y cuatro, treinta y cinco, estaba prohibido efectuar actos de culto en el exterior de los templos. Se llegó a prohibir incluso el hacer sonar las campanas cuando moría alguna persona. Tampoco se podía acompañar durante el entierro con la cruz, los pendones, estandartes, etc. Un Alcalde de este período fue José Sánchez (el tío “Chinche”). Perdón por usar el apodo. Lo hacemos para mejor comprensión de quien se trataba. Bien pues llegado el momento, le preguntaron si autorizaba el que hubiera procesión por el exterior de la iglesia y con el Santo. No era hombre de muchas palabras. El preguntó si habría corrida, y le dijeron que sí. Su contestación fue: si hay corrida, ¿por qué no puede haber procesión? No es nuestra intención hacer juicios de valor acerca de la política de aquel momento, ni de otros. Sólo pretendemos resaltar la coherencia, integridad, el saber estar, del Sr. José. Sin duda se la jugó al saltarse a la torera la legalidad vigente. Por ello queremos dejar constancia aquí de su valor. El, como otros muchos cerralbeños forma parte de nuestra pequeña gran historia local. Para todos, nuestro recuerdo y nuestro

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